En frecuencia contigo


“S͔ ES IMPORTANTE UN “NO”, A TIEMPO.

“S͔ ES IMPORTANTE UN “NO”, A TIEMPO.

Nuestra profesión docente está enmarcada no solo en un área disciplinar de la educación, está contextualizada en las experiencias del día a día y es en esta titánica pero muy emotiva misión de forjar seres humanos desde muy niños, que aparecen circunstancias que pueden marcar la vida de nuestros estudiantes (sus hijos e hijas) para toda a vida.

Cuando somos padres, el instinto natural nos lleva a una defensa innata y en casos extralimitada, por generar espacios, momentos y eventos en donde deseamos que se sientan, las personas más felices del mundo. Estas situaciones nos han obligado en muchas ocasiones a ceder espacios normativos o de conducta que generalmente en otro entorno, no negociaríamos.

Es así como nos convertimos de manera inconsciente, en “formadores emocionales circunstanciales” y aparecen frases como “no importa…es mi hijo o hija…” “yo no lo hice de niño…” “para eso trabajamos, para darles gusto…” y sobre todo “quiero que sea feliz…”. Sin darnos cuenta, generamos un comodín emocional en nuestros infantes que, con el paso del tiempo, ellos, sí sabrán aprovechar muy bien.

La expresión “NO” que socialmente ha tenido siempre una connotación negativa, es una de las palabras más importantes que debemos enseñar a nuestros hijos e hijas desde temprana edad. La hemos enseñado con pequeñas onomatopeyas como “No, Pao Pao…” y esto nos ha llevado a poner por delante de muchas situaciones, la emoción o el afecto de ser padres. Esta expresión que obviamente queda grabada en la memoria de ellos, genera entonces una respuesta de advertencia y negación de un hecho. Sin embargo, cuando esta expresión se acompaña de “bueno, solo una vez” “solo esta vez” “bueno, solo por hoy”, abrimos una brecha enorme en el pensamiento dubitativo de nuestros pequeños.

El tiempo se encarga entonces de presentar situaciones en donde nos preguntamos ¿Por qué lo hiciste, si sabes que NO debes hacerlo? “Tú ya tienes edad para saber si lo haces o NO lo haces” y muchas otras frases que enfrentan a los menores a un dilema comportamental que nosotros mismos creamos.

Desde la teoría de la neurolingüística, se nos ha manifestado que el cerebro, en su indescriptible dimensión de capacidades, tiene una característica especial frente a la expresión “NO”.

Richard Bandler y John Grinder, creadores de este concepto de neurolingüística, explicaron a través de muchas pruebas, como nuestro cerebro relaciona imágenes con expresiones y por esta misma razón se dificulta la representación de una negación.

Lo interesante de esta teoría es que nos lleva entonces a otra presunción más importante aún, como lo es el asertividad de nuestra comunicación. Ser claros, directos y muy objetivos en nuestra forma de comunicarnos debe ser el verdadero interés al momento de instruir a nuestros niños y niñas.

Por lo anterior, saber decir “NO” incluye no solo la expresión como término de negación o prohibición, sino que, por el contrario, nos obliga a entender que en muchas oportunidades de nuestra vida debemos tener la capacidad de sustentar por qué “NO” hacemos las cosas o las decimos. Hay muchos momentos en la vida en la que los caprichos de niño, no pueden ser el soporte de un “Bueno, por esta vez lo haremos” cuando existen razones sociales o normativas que exigen un “NO” contundente para forjar personalidades con carácter propio.

Nunca se nos enseña la verdadera importancia de es sencilla palabra de dos letras que en momentos particulares deja de ser una expresión silábica para convirtiese en una transcendental decisión que forma a nuestros menores y les permite tener criterio frente a muchos temas. Decir “NO” en su momento oportuno, es también una lección de vida, decir “NO” a muchas voluntades, nos permitirá enseñar a nuestros niños y niñas, que las cosas tienen un momento y una razón.

Somos nosotros los adultos significativos quienes, a través de nuestro ejemplo y nuestro discurso asertivo, generamos en ellos la necesidad de comprender la importancia de decir “NO” en su tiempo oportuno sin que esto llegue a frustrar sus sueños o ilusiones.

Podemos entonces como padres y docentes, ser los motivadores de un diálogo asertivo que lleve a nuestros niños y niñas a ser ellos mismos quienes entiendan la importancia de decir “NO”. No nos debe generar temor decir “NO”, por el contrario, estaremos brindando herramientas emocionales y de carácter a nuestros hijas e hijas para que se enfrenten a esta sociedad actual llena de contratiempos y vicisitudes.

¡Sí se puede decir NO…!

 

JUAN GUILLERMO ZORRO CARDONA

Coordinador de Bienestar Escolar Primaria


Fecha de publicación: 23/10/2019

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